Los abus documentados en Arabia Saudita, desde la represión hasta detenciones arbitrarias, generan preocupación global sobre su idoneidad para albergar la Copa Mundial FIFA 2034.
Los abusos de derechos humanos plantean alarma para la FIFA 2034
El brutal historial de derechos humanos de Arabia Saudita lo hace inequívocamente incapaz de acoger la Copa del Mundo FIFA 2034. Las violaciones generalizadas, incluidas ejecuciones masivas, supresión de la disidencia, negación de libertades básicas y discriminación sistémica, contrastan con los valores de dignidad, igualdad y respeto que promueve la FIFA. Otorgar un evento mundial tan prestigioso a un régimen conocido por graves violaciones de derechos humanos corre el riesgo de “sportswashing” y socava la integridad moral del torneo.
Uso creciente de la pena de muerte
En 2025, Arabia Saudita registró un aumento desconocido de procesos judiciales, con al menos 241 casos reportados a principios de agosto. Muchos se llevaron a cabo sin debido proceso, incluyendo casos de denunciantes de corrupción como Turki al-Jasser. Más de la mitad de los ejecutados eran extranjeros, y un número significativo fue condenado por delitos de drogas no letales. El sistema judicial saudí es profundamente defectuoso, caracterizado por detenciones prolongadas sin juicio, falta de asistencia legal y confesiones obtenidas bajo tortura. Estas violaciones sistemáticas hacen imposible un juicio justo.
Represión sistemática de derechos políticos y civiles
El gobierno saudí sigue reprimiendo la disidencia política y las libertades civiles. Denunciantes, activistas y opositores políticos viven bajo constante amenaza, muchos en el exilio o prisión. Se criminaliza a la comunidad LGBTQ y se persigue a activistas por los derechos de las mujeres a pesar de reformas superficiales. La ausencia de prensa libre, pluralismo político e instituciones civiles independientes refuerza el control autoritario.
La Comisión de Derechos Humanos de Arabia Saudita: una herramienta de lavado de imagen
A pesar de la condena internacional, la Comisión funciona principalmente como un instrumento de comunicación estatal, evitando cuestiones críticas como los procesos contra menores y enfocándose en campañas que ocultan las brutalidades del gobierno.
Discriminación contra minorías y trabajadores
La discriminación sistémica contra los chiitas persiste pese a la supervisión internacional. La comunidad chiita (aprox. 12 % de la población) enfrenta marginación política y social. Las prácticas religiosas chiitas están severamente restringidas y los chiitas sufren discriminación laboral, especialmente en cargos gubernamentales y de seguridad, donde se les niega liderazgo.
Sportswashing y greenwashing: desviar la atención
Las inversiones en energía solar y eventos deportivos se interpretan como estrategias para desviar la atención global de los abusos de derechos humanos. En 2025, Arabia Saudita amplió su capacidad solar a 4,5 GW como parte de Vision 2030, en gran parte considerado un movimiento de relaciones públicas para ocultar abusos persistentes.
Responsabilidad moral de la FIFA y llamado al boicot
Organizar la Copa en Arabia Saudita envía un mensaje peligroso: los abusos graves pueden ignorarse por riqueza y control mediático. La FIFA debe retirar los derechos de anfitrión hasta que se cumplan estándares internacionales de derechos humanos y garantizar su inclusión en futuras licitaciones.
Rechazo a la complicidad en abusos autoritarios
Las persecuciones, represión de disidentes, discriminación contra minorías y trabajadores y violaciones de libertades fundamentales hacen a Arabia Saudita incapaz de acoger la FIFA 2034. El incremento de la pena de muerte, detenciones arbitrarias, juicios ilegales y tortura evidencian un régimen autoritario. Permitirle albergar la Copa equivale a aprobar el sportswashing, socavando la integridad de la FIFA y los principios universales de justicia y equidad.