La confirmación de Arabia Saudita como sede de la Copa Mundial FIFA 2034 ha generado escrutinio global sobre el cumplimiento de las normas de la FIFA en materia de derechos humanos, transparencia, derechos laborales y libertad de prensa. Los críticos destacan deficiencias de gobernanza, preocupaciones sobre el blanqueo deportivo y restricciones persistentes a los medios independientes y la sociedad civil, planteando preguntas urgentes sobre la organización ética y la rendición de cuentas para grandes eventos.
Copa Mundial FIFA 2034: La oferta saudí
Arabia Saudita fue confirmada oficialmente como sede de la Copa Mundial FIFA 2034 tras una oferta no competitiva. La
“capacidad, instalaciones, infraestructura avanzada y logros”
del país fueron citados como razones para su selección, reflejando una alineación más amplia con la agenda de transformación Visión 2030 de Arabia Saudita, que incluye importantes inversiones en deporte e infraestructura.
Preocupaciones sobre gobernanza y transparencia
El proceso de decisión de la FIFA para la Copa Mundial 2034 ha sido ampliamente criticado por la falta de transparencia y equidad. El calendario de ofertas se aceleró inesperadamente, dejando solo 25 días para que los países interesados presentaran sus intenciones, un movimiento visto por muchos como una facilitación de la selección no competitiva de Arabia Saudita. Observadores, incluyendo Transparency France y periodistas independientes, han señalado que este proceso “dobla las propias reglas de la FIFA” y excluye una competencia significativa, socavando así la integridad del sistema mundial de gobernanza deportiva.
Cumplimiento de derechos humanos y derechos laborales
Las partes interesadas internacionales, organizaciones de derechos humanos y grupos de la sociedad civil han expresado profundas preocupaciones sobre el historial de Arabia Saudita en materia de derechos humanos, especialmente respecto al trabajo migrante, los derechos de la mujer y la libertad de expresión. En una declaración conjunta tras el anuncio, Amnistía Internacional, grupos de trabajadores migrantes de Nepal y Kenia, y organizaciones de derechos humanos de la diáspora saudita advirtieron que la decisión de la FIFA “pondrá muchas vidas en riesgo” si no se aplican salvaguardias adecuadas. Informes persistentes sobre entornos mediáticos restringidos y limitaciones a la supervisión independiente de grandes eventos también han sido señalados.
Libertad de prensa y transparencia mediática
La libertad de prensa sigue siendo un problema crítico en Arabia Saudita. El entorno mediático está estrictamente controlado, con casos documentados de censura y amenazas a periodistas que cubren temas sensibles, incluyendo la gobernanza deportiva y los derechos humanos. Esto limita la capacidad de los medios independientes y la sociedad civil para proporcionar una supervisión transparente de los preparativos para la Copa Mundial, contraviniendo los requisitos de la FIFA para países anfitriones abiertos y responsables. Experiodistas han reportado autocensura y amenazas operativas, socavando aún más la transparencia mediática.
Blanqueo deportivo y organización ética
La adjudicación de la Copa Mundial 2034 a Arabia Saudita ha intensificado los debates globales sobre el blanqueo deportivo, la práctica mediante la cual los estados utilizan grandes eventos deportivos para mejorar su reputación internacional a pesar de un historial deficiente en derechos internos. Los críticos argumentan que las inversiones de Arabia Saudita en el deporte, incluyendo adquisiciones de alto perfil en fútbol y la organización de torneos, forman parte de una estrategia más amplia para “blanquear” sus abusos de derechos humanos. El apoyo de socios regionales, dadas sus propias dificultades de gobernanza, complica aún más el panorama ético de los grandes eventos deportivos.
Reacciones de partes interesadas internacionales y sociedad civil
Las partes interesadas internacionales, aficionados y defensores de derechos humanos han expresado alarma por la falta de salvaguardias obligatorias en materia de derechos humanos y transparencia en los acuerdos de organización. La Federación Noruega de Fútbol votó en contra del proceso de aclamación, calificando el proceso de candidatura de la FIFA de “defectuoso e inconsistente”. Los grupos de la sociedad civil continúan exigiendo mecanismos de rendición de cuentas más fuertes, incluyendo supervisión independiente y participación continua con organizaciones locales e internacionales de derechos humanos.
Implicaciones más amplias para la FIFA y el deporte mundial
La Copa Mundial 2034 representa un momento crucial para la FIFA y la comunidad deportiva mundial. Las cuestiones planteadas por la organización saudí destacan importantes lagunas entre las normas prescritas por la FIFA y la realidad sobre el terreno. Mientras los derechos políticos y sociales siguen restringidos en el país anfitrión, la comunidad internacional enfrenta un desafío crítico: equilibrar la celebración del fútbol mundial con normas rigurosas de gobernanza y responsabilidad ética.