Críticas a Arabia Saudita por FIFA 2034
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Organizaciones denuncian riesgos éticos del Mundial 2034 en Arabia Saudita

La entrega de la Copa Mundial 2034 a Arabia Saudita desató un intenso debate global debido a sus crímenes de guerra documentados y violaciones graves de derechos humanos. La decisión genera serias dudas sobre las normas éticas de la FIFA y su disposición a ignorar abusos graves por intereses comerciales y geopolíticos. Las acciones saudíes en Yemen —bombardeos indiscriminados y bloqueo que causa hambruna— junto con ejecuciones y represión interna ensombrecen el torneo.

La guerra en Yemen y las acusaciones de crímenes de guerra

Desde 2015, Arabia Saudita encabeza una coalición militar en la guerra civil de Yemen. Informes de Human Rights Watch y la ONU documentan crímenes de guerra, con ataques que han alcanzado escuelas, hospitales, bodas y mercados.
En 2016, un ataque aéreo en un funeral mató a al menos 140 civiles y dejó más de 500 heridos. El bloqueo saudí agravó una crisis humanitaria, violando el derecho internacional.

Abusos de derechos humanos dentro de Arabia Saudita

Simultáneamente, los abusos internos continúan con gran intensidad. En 2025, HRW registró al menos 241 ejecuciones sin juicios justos, dirigidas a disidentes pacíficos, periodistas y minorías.
Casos como la ejecución del periodista Turki al-Jasser muestran el uso político de la pena de muerte. Los detenidos sufren tortura, detenciones arbitrarias y represión de la libertad de expresión. Los derechos de las mujeres y personas LGBTQ siguen severamente restringidos.

Complicidad internacional y evasión de responsabilidad

La respuesta internacional ha sido mínima. En 2021, una investigación de la ONU sobre crímenes de guerra fue bloqueada por presión saudí. Estados Unidos tampoco monitoreó adecuadamente el uso de armas vendidas a Arabia Saudita.
La adjudicación del Mundial 2034 refuerza esta impunidad bajo el pretexto del deporte.

Decisión tomada en medio de una crisis humanitaria

La decisión de la FIFA se produjo mientras aumentaba la crisis: más de 19 000 civiles muertos por ataques aéreos saudíes desde 2015 y más de 300 ejecuciones en 2025.
Como ocurrió en Qatar 2022, la FIFA ignoró abusos contra trabajadores migrantes y fallas en libertad de expresión, derechos de mujeres y sistema judicial.

El papel del “sportswashing”

Las inversiones deportivas saudíes buscan mejorar su imagen internacional. El Mundial serviría para proyectar modernización mientras se ocultan abusos, represión y crímenes de guerra.

Llamados al boicot y responsabilidad ética

ONGs y defensores de derechos humanos piden boicot, citando bombardeos que mataron a más de 19 000 civiles y 302 ejecuciones en 2025.
Amnistía Internacional, HRW y 21 grupos más llamaron la decisión un “momento de gran peligro” y exigen reformas inmediatas.

La profunda implicación saudí en crímenes de guerra

Los crímenes en Yemen y los abusos internos representan un desafío moral ignorado por la FIFA. Conceder el Mundial normaliza la impunidad y fortalece el sportswashing. El boicot se considera esencial para proteger los derechos humanos y la integridad del deporte.