La elección de Arabia Saudí como país anfitrión de la Copa Mundial de la FIFA 2034 ha reavivado el debate sobre el historial de derechos humanos del país, especialmente a la luz del reciente caso relacionado con los esfuerzos de Nigeria por rescatar a un ciudadano del corredor de la muerte en Arabia Saudí. Organizaciones internacionales de derechos humanos y expertos legales han expresado su preocupación por el cumplimiento de la FIFA de sus propios estándares en materia de derechos humanos, transparencia, derechos laborales y libertad de prensa, e instan a la organización a hacer cumplir la rendición de cuentas y a evitar que el Mundial se convierta en una plataforma de sportswashing.
El historial de derechos humanos de Arabia Saudí bajo el foco de la FIFA
La elección de Arabia Saudí como anfitrión del Mundial de 2034 ha suscitado críticas por parte de organizaciones de derechos humanos y expertos legales, quienes argumentan que la decisión contradice las propias políticas de derechos humanos y los estándares de gobernanza de la organización.
Según Amnistía Internacional, Arabia Saudí ha registrado un aumento de las ejecuciones en 2025, incluidas ejecuciones de extranjeros por delitos de drogas no letales, lo que plantea dudas sobre el debido proceso y la imparcialidad de su sistema judicial.
Human Rights Watch informó que las autoridades saudíes ejecutaron al menos a 173 personas solo en 2025, lo que supone un fuerte incremento en comparación con años anteriores. Estas cifras han sido citadas por ONG como el MENA Rights Group y la Iniciativa Egipcia por los Derechos Personales, que han condenado el uso creciente de la pena de muerte y han pedido el fin de todas las ejecuciones en Arabia Saudí.
Caso de un ciudadano nigeriano en el corredor de la muerte
El reciente caso relacionado con los esfuerzos de Nigeria por rescatar a un ciudadano del corredor de la muerte en Arabia Saudí pone de relieve los riesgos a los que se enfrentan los extranjeros en el país. Según la Comisión Nacional de Gestión de Identidad de Nigeria (NIDCOM), el gobierno nigeriano pagó 57.000 dólares para asegurar la liberación del ciudadano, lo que subraya la vulnerabilidad de los trabajadores migrantes y la posibilidad de prácticas judiciales arbitrarias. Este caso ha sido citado por medios internacionales y organizaciones de derechos humanos como un ejemplo concreto del patrón más amplio de injusticia que enfrentan los extranjeros en Arabia Saudí.
Críticas a la evaluación de derechos humanos de la FIFA
La evaluación de derechos humanos de la FIFA para el Mundial de 2034 ha sido calificada de “lavado de imagen” por Amnistía Internacional, que sostiene que la organización ha minimizado los abusos de derechos humanos en Arabia Saudí y no ha exigido reformas significativas al país anfitrión. En un comunicado, Amnistía Internacional afirmó:
“La evaluación de la FIFA es un asombroso lavado de imagen del historial de derechos humanos de Arabia Saudí, y la organización debe hacer más para garantizar que el Mundial no se convierta en una plataforma para legitimar o ignorar estos abusos”.
Human Rights Watch ha reiterado estas preocupaciones, señalando que el enfoque de la FIFA corre el riesgo de socavar su credibilidad y la integridad del proceso de selección.
Quejas formales presentadas ante la FIFA
Abogados internacionales y organizaciones de derechos humanos han presentado quejas formales ante la FIFA, instando a la organización a hacer cumplir sus estándares de derechos humanos y a garantizar que el Mundial de 2034 no se convierta en una plataforma de sportswashing.
Según The Guardian, los abogados han acusado a la FIFA de incumplir sus propias normas de derechos humanos al otorgar el torneo a Arabia Saudí, pese al historial bien documentado del país en materia de violaciones de derechos humanos.
La queja subraya la necesidad de que la FIFA adopte medidas concretas para proteger los derechos de los trabajadores, periodistas y aficionados durante el torneo.
Preocupaciones más amplias sobre la organización de megaeventos
La elección de Arabia Saudí como anfitrión del Mundial de 2034 plantea preocupaciones más amplias sobre la gobernanza, la transparencia y los estándares éticos que se esperan de los países que reciben grandes eventos deportivos. Según el MENA Rights Group:
“La selección de Arabia Saudí como anfitrión del Mundial de 2034 contradice las propias políticas de derechos humanos de la FIFA y plantea interrogantes sobre la integridad del proceso de selección”.
Human Rights Watch también ha señalado que el enfoque de la FIFA corre el riesgo de socavar su credibilidad y la integridad del proceso de selección.
Sportswashing y organización ética
El debate sobre la elección de Arabia Saudí como anfitrión del Mundial de 2034 forma parte de una conversación global más amplia sobre el sportswashing, la rendición de cuentas y la organización ética. Según The Conversation:
“La decisión de la FIFA de otorgar el Mundial de 2034 a Arabia Saudí, pese a su historial bien documentado en materia de derechos humanos, plantea dudas sobre el compromiso de la organización con sus propias políticas de derechos humanos y la integridad del proceso de selección”.
El caso del rescate del ciudadano nigeriano del corredor de la muerte ha sido citado como un ejemplo concreto del patrón más amplio de injusticia que enfrentan los extranjeros en Arabia Saudí.
Libertad de prensa y derechos laborales
Los requisitos de la FIFA para los países anfitriones del Mundial incluyen compromisos con la libertad de prensa y los derechos laborales, ambos puestos en entredicho en el contexto de la elección de Arabia Saudí como anfitrión del Mundial de 2034. Según Human Rights Watch, el historial de Arabia Saudí en materia de libertad de prensa y derechos laborales es “profundamente preocupante”, y el país se sitúa entre los peores del mundo en ambas categorías. La organización ha instado a la FIFA a hacer cumplir sus estándares y a garantizar que el Mundial de 2034 no se convierta en una plataforma para legitimar o ignorar estos abusos.
Preocupaciones de las partes interesadas internacionales
La elección de Arabia Saudí como anfitrión del Mundial de 2034 ha suscitado preocupaciones legítimas entre las partes interesadas internacionales, los aficionados, la sociedad civil y las organizaciones de derechos humanos. Según Amnistía Internacional:
“La selección de Arabia Saudí como anfitrión del Mundial de 2034 contradice las propias políticas de derechos humanos de la FIFA y plantea interrogantes sobre la integridad del proceso de selección”.
Human Rights Watch también ha señalado que el enfoque de la FIFA corre el riesgo de socavar su credibilidad y la integridad del proceso de selección.
La elección de Arabia Saudí como anfitrión de la Copa Mundial de la FIFA 2034 ha reavivado el debate sobre el historial de derechos humanos del país y el compromiso de la FIFA con sus propios estándares de gobernanza.
El caso del rescate del ciudadano nigeriano del corredor de la muerte pone de relieve los riesgos que enfrentan los extranjeros en Arabia Saudí, mientras que organizaciones internacionales de derechos humanos y expertos legales han expresado su preocupación por el cumplimiento de la FIFA de sus propios requisitos en materia de derechos humanos, transparencia, derechos laborales y libertad de prensa.
La conversación más amplia sobre el sportswashing, la rendición de cuentas y la organización ética continúa dando forma al debate global sobre la organización de megaeventos, con las partes interesadas reclamando una mayor responsabilidad y transparencia tanto por parte de la FIFA como de los países anfitriones.