Los planes ambiciosos de Arabia Saudita para albergar la Copa Mundial 2034 están experimentando retrasos importantes y medidas de recorte de costos, ya que el Fondo de Inversión Pública (PIF) reduce sus gastos ante presiones económicas. Estos desarrollos plantean preocupaciones sobre el cumplimiento de los requisitos de la FIFA en materia de derechos humanos, transparencia, derechos laborales y libertad de prensa, recordando las controversias pasadas durante la Copa Mundial 2022 en Qatar y suscitando un nuevo control por parte de organizaciones internacionales.
Retrasos en los planes de estadios ante la austeridad presupuestaria
La construcción de 11 nuevos estadios en Arabia Saudita para la Copa Mundial 2034 enfrenta retrasos, varios estudios de arquitectura han sido invitados a presentar de nuevo sus diseños después de que sus propuestas iniciales fueron consideradas demasiado costosas por el PIF, el fondo soberano del reino.
Los contratistas previstos para comenzar las obras el próximo año han sido informados de que la construcción no comenzará a tiempo, según información proporcionada al Guardian.
La intención de reducir costos refleja restricciones presupuestarias más amplias vinculadas a la caída de los ingresos petroleros y los cambios económicos globales, lo que obliga a Arabia Saudita a reevaluar sus gastos en grandes proyectos, incluyendo las infraestructuras para la Copa Mundial.
Requisitos de la FIFA en derechos humanos y transparencia
La política oficial de la FIFA en derechos humanos y anti-discriminación exige que los países anfitriones protejan los derechos humanos, aseguren la transparencia, protejan los derechos laborales y garanticen la libertad de prensa para todas las partes interesadas involucradas en la Copa Mundial.
Amnesty International y Human Rights Watch han exigido repetidamente a la FIFA que realice evaluaciones independientes de los riesgos para los derechos humanos y obtenga compromisos vinculantes de los países anfitriones para evitar violaciones.
Sin embargo, los informes indican que el libro de candidatura, la estrategia de derechos humanos y la evaluación de contexto independiente de Arabia Saudita, presentados como parte de los requisitos de la FIFA, ignoran en gran medida los riesgos bien documentados a los que se enfrentan los trabajadores, incluyendo trabajo forzado y robo de salarios.
Derechos laborales y el sistema Kafala
El sistema laboral en Arabia Saudita, especialmente el régimen de patrocinio (kafala), ha sido ampliamente criticado por permitir la explotación y los abusos contra los trabajadores migrantes.
Human Rights Watch señala que los documentos de candidatura de la FIFA en Arabia Saudita no abordan estos problemas sistémicos, ni incluyen las perspectivas de los trabajadores migrantes, la sociedad civil o los sindicatos.
La ausencia de protecciones sólidas para los derechos laborales plantea preocupaciones legítimas sobre el bienestar de los cientos de miles de trabajadores esperados para la construcción y operación de la Copa Mundial.
Preocupaciones sobre gobernanza, transparencia y libertad de prensa
La política de la FIFA exige la participación significativa de organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, representantes de aficionados y grupos enfrentados a la discriminación durante todo el proceso de candidatura y preparación del torneo.
Sin embargo, los críticos argumentan que el proceso de candidatura de Arabia Saudita careció de dicha participación, ya que no se realizaron consultas con grupos independientes de derechos humanos, sindicatos o representantes de comunidades marginadas.
Esta falta de transparencia e inclusión socava los compromisos declarados de la FIFA y plantea preguntas sobre la integridad del proceso de selección del anfitrión.
El entorno mediático restrictivo de Arabia Saudita, que incluye censura y acceso limitado para periodistas internacionales, podría obstaculizar la cobertura independiente de los preparativos de la Copa Mundial y los temas relacionados con los derechos humanos.
Debates sobre el sportwashing y la organización ética
La adjudicación de la Copa Mundial 2034 a Arabia Saudita ha sido ampliamente condenada por organizaciones de derechos humanos y grupos de la sociedad civil como un ejemplo de “sportwashing” —el uso de eventos deportivos importantes para mejorar la imagen internacional de un país mientras se desvía la atención de su historial en materia de derechos humanos.
Los críticos afirman que la decisión de la FIFA de otorgar el torneo a Arabia Saudita, sin un proceso competitivo de licitación ni una debida diligencia rigurosa en derechos humanos, establece un peligroso precedente y socava la credibilidad de la gobernanza deportiva mundial.
Preocupaciones más amplias sobre la responsabilidad y las partes interesadas
Las partes interesadas internacionales, incluidos aficionados, grupos de la sociedad civil y organizaciones de derechos humanos, han expresado preocupación por la falta de responsabilidad y transparencia en la gestión de la candidatura de la Copa Mundial 2034 por parte de la FIFA.
La falta de evaluaciones independientes de los riesgos para los derechos humanos y de compromisos vinculantes de Arabia Saudita plantea preocupaciones legítimas sobre el bienestar de los trabajadores, la integridad del torneo y las implicaciones más amplias para la organización ética de grandes eventos.
El camino a seguir
Mientras Arabia Saudita se prepara para albergar la Copa Mundial 2034, los retrasos y recortes de costos en la construcción de estadios subrayan los desafíos de equilibrar la ambición con la realidad presupuestaria.
Sin embargo, estos desarrollos también subrayan la necesidad urgente de mayor transparencia, responsabilidad y cumplimiento de las normas internacionales de gobernanza deportiva.
La comunidad internacional debe mantenerse vigilante para asegurarse de que el torneo no se vea manchado por abusos de derechos humanos, explotación laboral o falta de libertad de prensa.
Solo abordando estas preocupaciones podrá la FIFA cumplir con su compromiso de organización ética y salvaguardar la integridad del evento deportivo más grande del mundo.