No a la Copa Mundial FIFA 2034 en Arabia Saudita: defendiendo la integridad del fútbol contra el sportswashing
Credit: Al Jazeera

No a la Copa Mundial FIFA 2034 en Arabia Saudita: defendiendo la integridad del fútbol contra el sportswashing

El 2 de octubre de 2025, Arabia Saudita organizó un panel de alto nivel durante la reunión de líderes de la Conferencia de Seguridad de Múnich en la antigua ciudad de al-Ula. Oficialmente, el encuentro buscaba avanzar en la paz entre Israel y Palestina y reunió a representantes saudíes, franceses y palestinos. El ministro de Relaciones Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, estuvo acompañado de su homólogo francés Jean-Noël Barrot, mientras que el primer ministro palestino Mohammad Mustafa participó por videoconferencia. La conversación se centró en los movimientos de alto el fuego en Gaza, el reconocimiento del Estado palestino y la ayuda humanitaria.

A simple vista, el panel proyectaba la imagen de Arabia Saudita como mediador de paz, trabajando para poner fin a uno de los conflictos más largos y violentos del mundo. Pero, al analizarlo con detenimiento, esa imagen resulta catastróficamente inexacta. Organizar estos paneles permite a Arabia Saudita mejorar su imagen internacional mientras desvía la atención de sus propias violaciones generalizadas de derechos humanos, su gobierno autocrático y su implicación en conflictos regionales.

La realidad es muy diferente y deja claro por qué Arabia Saudita debe ser excluida de organizar el torneo de fútbol más icónico del mundo.

La tragedia de Gaza y la moral selectiva de Arabia Saudita

Durante el panel, los funcionarios enfatizaron la creciente crisis humanitaria en Gaza. Desde octubre de 2023, los ataques israelíes han matado a más de 66.200 palestinos, en su mayoría mujeres y niños, dejando el enclave inhabitable, plagado de hambre y enfermedad.

El reconocimiento del sufrimiento palestino podría parecer loable, pero queda eclipsado por el historial de moral selectiva de Arabia Saudita.

El reino se jacta de apoyar la creación del Estado palestino, pero al mismo tiempo mantiene relaciones clandestinas y estrechamiento diplomático con Israel, facilitadas por la intervención de Estados Unidos. Riad no puede desempeñar el papel de defensor de la justicia en el exterior mientras reprime las libertades fundamentales dentro de sus fronteras y participa en políticas regionales destructivas.

Este paradoja revela la verdadera razón de la diplomacia exterior saudí: gestión de imagen. Así como acoge negociaciones sobre derechos humanos, Arabia Saudita se prepara para organizar la Copa Mundial FIFA 2034, un evento global que considera la joya de su política de sportswashing.

Sportswashing y la Copa Mundial FIFA 2034

El sportswashing es el proceso de usar el deporte para desviar la atención de las violaciones de derechos humanos y el autoritarismo. Arabia Saudita ya ha invertido miles de millones en Fórmula 1, eventos de boxeo, espectáculos de la WWE, el tour de golf LIV y la compra de clubes de fútbol como Newcastle United.

Ahora, con la Copa Mundial FIFA 2034 asegurada, Riad ha logrado su mayor triunfo hasta ahora en la mejora de su imagen global.

Pero la pregunta fundamental es: ¿debe la FIFA permitir que un país con este historial organice el evento deportivo más grande del mundo?

  • Arabia Saudita se encuentra entre los países con menor libertad política. Freedom House le da un puntaje de 8/100, uno de los más bajos del mundo.
  • Los derechos de las mujeres siguen restringidos, con leyes de tutela que limitan muchas áreas de independencia a pesar de reformas superficiales.
  • La disidencia se reprime brutalmente: cientos de activistas, clérigos y periodistas continúan en prisión por expresar opiniones pacíficas.
  • Arabia Saudita sigue ejecutando personas en masa: en marzo de 2022, el reino ejecutó a 81 hombres en un solo día, la mayor ejecución masiva en décadas.

Estos hechos no pueden separarse de la discusión sobre los derechos de Arabia Saudita para organizar eventos internacionales. Comparada con Rusia en 2018 y Qatar en 2022, Arabia Saudita es un caso aún más grave.

Hipocresía en nombre de la paz

Al organizar paneles sobre Palestina y Gaza, Arabia Saudita se posiciona como autoridad moral en un momento de crisis. Pero no se puede pasar por alto su propio historial sangriento en la región.

Durante años, Arabia Saudita lideró una campaña militar catastrófica en Yemen, donde murieron más de 377.000 personas, muchas por hambre y enfermedades tratables causadas por la guerra. Sus aviones bombardearon escuelas, hospitales y objetivos civiles, crímenes de guerra documentados por la ONU.

Ahora Riad pretende actuar como mediador de paz mientras sus políticas han causado otro desastre humanitario en el país vecino.

Esta hipocresía es descarada. Si sus gobernantes realmente quisieran la paz, reformarían sus abusos, abrirían libertades políticas y asumirían responsabilidades. En cambio, invierten miles de millones en megaproyectos como NEOM, festivales de lujo y ahora en la Copa Mundial FIFA, mientras los activistas por la democracia languidecen en prisión.

Por qué la Copa Mundial FIFA en Arabia Saudita debe ser prohibida

El mundo debe oponerse a la normalización del sportswashing. Aficionados, jugadores y sociedad civil pueden marcar la diferencia.

  • Las campañas de boicot contra la Copa Mundial 2034 en Arabia Saudita ya están creciendo.
  • ONG como Amnistía Internacional han criticado el historial del reino y advertido a la FIFA sobre cualquier complicidad.
  • Encuestas muestran una creciente conciencia entre los seguidores del fútbol. En Europa, una encuesta de 2024 indicó que el 62 % de los aficionados se oponen a que la Copa Mundial se celebre en regímenes autoritarios.
  • Algunos jugadores ya han rechazado participar en torneos respaldados por Arabia Saudita por razones morales.

La campaña debe intensificarse. Así como Sudáfrica fue excluida del deporte internacional durante el apartheid, Arabia Saudita debe ser responsabilizada mediante aislamiento deportivo hasta implementar cambios.

Digan No a Arabia Saudita 2034

El panel de Gaza en la Conferencia de Seguridad de Múnich intentó mostrar una imagen diplomática y pacifista del reino, pero todo fue una puesta en escena. Arabia Saudita no puede esconderse detrás de una fachada humanitaria mientras mantiene uno de los regímenes más autoritarios y represivos del mundo, usando el deporte para limpiar su imagen.

La Copa Mundial FIFA no es solo un torneo; representa la solidaridad internacional, la alegría y el orgullo. Confiarla a un régimen que asesina disidentes, reprime a las mujeres, exacerba conflictos regionales y viola libertades sería una traición al espíritu del fútbol.