Saudi Arabia EA Acquisition and 2034 World Cup: Governance Concerns
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Adquisición de EA por Arabia Saudí y Copa Mundial 2034: Desafíos éticos

Arabia Saudí, a través de su fondo soberano PIF, adquirió una participación del 93,4 % de Electronic Arts (EA) por 55 000 millones de dólares, un evento que coincide con la preparación polémica de la Copa Mundial 2034. Esta doble actualidad plantea preguntas urgentes sobre el cumplimiento de los estándares FIFA en materia de derechos humanos, transparencia y derechos laborales para países anfitriones de grandes eventos deportivos.

La adquisición emblemática en el sector de los videojuegos

Un consorcio liderado por el Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudí finalizó la adquisición de Electronic Arts (EA) por 55 000 millones de dólares, obteniendo ahora el 93,4 % de la empresa. Según Turqi Alnowaiser, Vicegobernador y responsable de inversiones internacionales en el PIF, esta adquisición tiene como objetivo «impulsar el crecimiento a largo plazo de EA y fomentar la innovación en la industria». EA operará como empresa privada, manteniendo su sede en California bajo la dirección del CEO Andrew Wilson.

Los requisitos de la FIFA en materia de derechos humanos y laborales

La FIFA exige que los países anfitriones de grandes competiciones, como la Copa Mundial, se comprometan formalmente con los derechos internacionales del trabajo y de los derechos humanos, incluyendo la protección de los trabajadores migrantes, la libertad de expresión y la transparencia en la gestión del evento. Estos estándares se basan en los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre empresas y derechos humanos, y el «Proceso de Candidatura Revisado» de la FIFA especifica que los anfitriones deben

«organizar sus actividades según principios de gestión sostenible y respetando los derechos humanos y laborales internacionales».

Preocupaciones sobre derechos laborales y trabajadores migrantes

A pesar de estos compromisos, organizaciones internacionales de derechos humanos y grupos jurídicos han expresado graves inquietudes sobre el cumplimiento por parte de Arabia Saudí de los estándares de la FIFA antes de la Copa Mundial 2034. En mayo de 2025, un grupo de abogados internacionales presentó una queja formal ante la FIFA, afirmando que Arabia Saudí continúa cometiendo graves violaciones de derechos humanos, incluyendo la represión de la libertad de expresión, detenciones arbitrarias, malos tratos y explotación de trabajadores migrantes.

La queja advierte sobre el riesgo de «explotación y muertes a gran escala» para los trabajadores migrantes en el marco del enorme programa de construcción de la Copa Mundial.

Informes de Amnistía Internacional y Human Rights Watch detallan violaciones persistentes de los derechos laborales, como el uso del sistema de parrainage (kafala), que legalmente vincula a los trabajadores migrantes a sus empleadores y los deja vulnerables al robo de salarios, abusos y acceso limitado a la justicia. El sistema de tutela masculina y las leyes discriminatorias también ponen a mujeres y grupos marginados en riesgo de persecución y trato injusto.

A pesar de la exigencia de la FIFA de planes de acción en derechos humanos, la candidatura de Arabia Saudí no abordó suficientemente estas cuestiones, lo que alimenta acusaciones de «whitewashing» y «sportswashing».

Problemas de transparencia y libertad de prensa

Los requisitos de transparencia de la FIFA para los países anfitriones incluyen procesos de licitación abiertos, divulgación pública de contratos y protección para periodistas y grupos de la sociedad civil. Sin embargo, la falta de libertad de prensa y las restricciones a la sociedad civil en Arabia Saudí generan preocupaciones entre las partes interesadas internacionales.

La historia del país en materia de represión de la disidencia y limitación de la libertad de prensa contrasta fuertemente con las expectativas de la FIFA para los países anfitriones. La ausencia de compromisos ejecutables para proteger a periodistas y grupos de la sociedad civil debilita aún más la confianza en la capacidad de Arabia Saudí para organizar una Copa Mundial transparente e inclusiva.

Preocupaciones sobre gobernanza y responsabilidad

La adquisición de EA por el PIF intensifica el escrutinio sobre las prácticas de gobernanza en Arabia Saudí. Con el PIF ahora al mando de una marca mundial importante del videojuego y el deporte, surgen preguntas sobre la independencia de las decisiones editoriales de EA, especialmente en la producción de contenido relacionado con la FIFA y la Copa Mundial.

Los críticos argumentan que una concentración tan alta del poder podría generar conflictos de interés y comprometer la integridad del contenido deportivo y la cobertura de eventos. La ausencia de supervisión independiente y transparencia en el proceso de adquisición también ha generado preocupaciones entre observadores de medios y analistas del sector de los videojuegos.

Reacciones de las partes interesadas internacionales

Organizaciones de derechos humanos, grupos de la sociedad civil y expertos jurídicos internacionales piden a la FIFA que implemente salvaguardas vinculantes y realice una debida diligencia rigurosa antes de confirmar a Arabia Saudí como anfitrión de la Copa Mundial 2034. Advierten sobre el riesgo de repetir los errores de Copas Mundiales anteriores, donde los abusos laborales y la falta de responsabilidad mancharon el legado del evento.

Los aficionados y partes interesadas también cuestionan si organizar grandes eventos en países con antecedentes mediocres en derechos humanos contribuye al «sportswashing» — el uso del deporte para desviar la atención o legitimar graves violaciones de gobernanza y derechos.

Debates globales más amplios

La adquisición de EA por Arabia Saudí y sus planes para albergar la Copa Mundial 2034 forman parte de un debate global más amplio sobre la responsabilidad y la organización ética en el deporte internacional. A medida que los países utilizan cada vez más grandes eventos para mejorar su imagen global, aumenta la presión sobre organizaciones como la FIFA para garantizar el cumplimiento de sus propios estándares y asegurarse de que los derechos humanos, laborales, la transparencia y la libertad de prensa no se sacrifiquen por intereses comerciales o políticos.

El caso EA, que ocurre en un momento en que la reputación de Arabia Saudí en materia de derechos humanos está bajo escrutinio, subraya la necesidad de mecanismos de supervisión internacionales más sólidos e independientes para futuros grandes eventos.

La adquisición de 55 000 millones de dólares de EA por el PIF de Arabia Saudí y el papel del país como anfitrión de la Copa Mundial 2034 plantean desafíos importantes para los estándares mundiales de gobernanza deportiva. Ante preocupaciones persistentes sobre derechos laborales, transparencia, libertad de prensa y el riesgo de sportswashing, las partes interesadas internacionales deben permanecer vigilantes y exigir salvaguardas ejecutables para proteger a trabajadores, periodistas y aficionados.

El legado de estos eventos dependerá de la capacidad de la FIFA y otros organismos de gobernanza para cumplir con sus propios compromisos en materia de derechos humanos y transparencia, o permitir que la gobernanza y la responsabilidad se vean comprometidas por intereses comerciales o políticos.