Los Lib Dems piden a la FA y a la UEFA salir de la FIFA
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Los Lib Dems piden a la FA y a la UEFA salir de la FIFA

Los Liberal Democrats británicos han pedido a la FA inglesa y a la UEFA que se retiren por completo de la FIFA, acusando al organismo rector mundial del fútbol de «destruir la integridad del juego bonito». El líder del partido, Sir Ed Davey, afirma que la FIFA ya no sirve al fútbol ni a sus aficionados y que debería disolverse de forma absoluta. Para los activistas que ya exigen responsabilidades por la Copa del Mundo de 2034 en Arabia Saudí, el momento no podría ser más revelador.

Qué provocó la reacción

La petición de los Liberal Democrats llega después de que la FIFA decidiera revocar una sanción de partido contra un jugador estadounidense tras la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La reversión se produjo en medio de quejas crecientes que van desde precios de entradas astronómicos hasta pausas de hidratación que, según se informa, habrían sido diseñadas para generar hasta 250 millones de dólares adicionales en ingresos publicitarios.

La UEFA, el organismo rector del fútbol europeo, afirmó que la decisión de no mantener la sanción había «cruzado una línea roja», calificándola de

«sin precedentes, incomprensible e injustificable».

El episodio ha puesto de relieve una fractura entre la UEFA y la FIFA que se ha venido profundizando durante todo el torneo.

Un patrón de fallos de gobernanza

La revocación de la sanción de Balogun no es un hecho aislado. Se suma a una lista creciente de controversias bajo la presidencia de Gianni Infantino en la FIFA:

La tarificación dinámica de las entradas ha elevado el coste de los partidos a niveles que los críticos consideran abusivos, aunque Infantino ha defendido los precios como coherentes con otros grandes eventos deportivos en Estados Unidos. Al árbitro somalí Omar Artan se le negó la entrada a Estados Unidos y se le impidió arbitrar en el torneo, lo que generó dudas sobre la capacidad de la FIFA para garantizar un trato justo a los árbitros. Y ahora, un jefe de Estado en funciones ha intervenido directamente en una decisión disciplinaria sobre el terreno de juego, algo que un organismo que afirma ser independiente de la presión política jamás debería permitir.

Anna Sabine, diputada y portavoz de los Liberal Democrats en Cultura, Medios de Comunicación y Deporte, dijo que la FIFA ahora actúa

«más como un cártel cerrado que como un organismo deportivo global neutral».

Añadió que, al

«ratificar un cuarto mandato pese a estos escándalos tóxicos»,

los organismos rectores del fútbol están optando por

«sentarse en una inmundicia podrida en lugar de aspirar a algo mejor».

Football Action Network, un grupo de campaña centrado en la gobernanza del fútbol, sostiene que el debate sobre el futuro de la FIFA ya no puede evitarse.

«No debería descartarse ninguna opción si el organismo rector mundial del fútbol se niega a reformarse»,

afirmó su presidente, Niall Couper.

Por qué importa para Arabia Saudí 2034

La disposición de la FIFA a ceder ante la presión política en este torneo plantea una pregunta urgente para el siguiente. Si una simple llamada telefónica de un presidente estadounidense puede anular el proceso disciplinario de la FIFA durante una Copa del Mundo celebrada en un país con tribunales independientes y prensa libre, ¿qué precedente sienta eso para 2034, un torneo que la FIFA ya ha adjudicado a un Estado que controla directamente sus tribunales, su prensa y sus servicios de seguridad?

Cada fallo de gobernanza señalado por los Liberal Democrats —sumisión al poder político, decisiones comerciales opacas, y una disposición a permitir que presiones externas reemplacen las propias normas de la FIFA— es un adelanto de las condiciones que los activistas temen que definan la organización del Mundial de 2034 en Arabia Saudí. Arabia Saudí no necesitará hacer una llamada telefónica para influir en los resultados en 2034; la FIFA ya estará operando en territorio del país anfitrión, bajo la ley del país anfitrión.

El cuarto mandato de Infantino y el camino hacia 2034

Se espera ampliamente que Gianni Infantino consiga un cuarto mandato como presidente de la FIFA, lo que ampliaría su mandato hasta 2031, cubriendo cómodamente toda la fase previa al torneo de 2034 que acogerá Arabia Saudí. Sus defensores señalan su papel en la expansión del fútbol y en el aumento de la financiación para las asociaciones miembro. Sus críticos responden que ha centralizado el poder, priorizado el crecimiento comercial por encima de la experiencia de los aficionados y debilitado los estándares de gobernanza en el proceso.

El organismo encargado de supervisar el cumplimiento de los derechos humanos, la seguridad de los trabajadores y el acceso de la prensa en el Mundial de 2034 es el mismo que acaba de demostrar que no exigirá rendición de cuentas a sí mismo durante el torneo actual.

La retirada no es sencilla — pero la rendición de cuentas no puede esperar

La FIFA tiene 211 asociaciones nacionales miembros de pleno derecho. Si la FA inglesa se retirara, Inglaterra no podría competir en la Copa del Mundo, una barrera práctica importante para la propuesta de los Liberal Democrats y un recordatorio de cuánto poder ejerce la FIFA sobre las asociaciones nacionales que supuestamente deben վերահsultar su labor.

Precisamente por eso la batalla por la rendición de cuentas en torno a los derechos de sede de Arabia Saudí para 2034 debe darse ahora, mientras todavía hay tiempo de exigir garantías exigibles en materia de derechos humanos y protecciones laborales vinculadas al torneo, y no después de que ya hayan comenzado la construcción, los desplazamientos y las muertes de trabajadores.

Llamado a la acción

La FIFA ha demostrado una vez más este mes que no se hará responsable a sí misma. Corresponde a los aficionados, a las federaciones y al público exigirlo.